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Unidos en el Señor Jesús

Por Kenneth Pierce

En albores del cristianismo los primeros discípulos del Señor vivieron con mucha fuerza la experiencia de hermandad en la fe. La vida y obra de Jesús se fue expandiendo poco a poco, no solo entre judíos, sino también entre los paganos, sin distinción de condición o edad. Lo que los unía era la fe en el mismo Señor Jesucristo, y eso bastaba para superar cualquier diferencia. Eran realmente hermanos y hermanas en la fe.

Esta unidad en Cristo, por la fuerza del Espíritu, nos recuerda la hermosa figura del cuerpo utilizada por San Pablo. En Cristo todos los bautizados somos miembros de un mismo Cuerpo, que es la Iglesia, y «si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo. Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte» (1Cor 12,26-27).

Cada uno tiene su lugar en la Iglesia en miras al cumplimiento del designio divino. En ella se conjugan la pluralidad de los dones con la unidad de todos los bautizados en el único Cuerpo de Cristo.

Esto nos ayuda a comprender una dimensión fundamental de la filadelfía, del amor fraterno al cual San Pedro nos invita: es la disposición y la conducta que el cristiano debe procurar tener y manifestar hacia todos aquellos con quienes se siente hermanado en la fe, una relación forjada entre quienes comparten una visión nutrida y alentada por el Espíritu Santo.

En su Primera Carta, el Apóstol Pedro destaca la necesidad de esta virtud entre los cristianos, a los que exhorta: «Amaos intensamente unos a otros, con corazón puro» (1Pe 1,22), «tened todos unos mismos sentimientos, sed compasivos, amaos como hermanos, sed misericordiosos y humildes» (1Pe 3,8).

No se trata, pues, de un afecto formal o mecánico, sino sincero y desde el corazón, traduciendo el amor que se vive en familia hacia aquella familia espiritual de los que creen en Cristo. La filadelfía es una auténtica comunión fraterna en el Espíritu, que es quien sostiene y da firmeza a esta virtud.

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