nsr mosaico maria

¡Reina del cielo, alégrate. Aleluya!

El Beato Papa Juan Pablo II nos invita a participar de la alegría de María por la Resurrección del Señor Jesús:

Por ser imagen y modelo de la Iglesia, que espera al Resucitado y que en el grupo de los discípulos se encuentra con él durante las apariciones pascuales, parece razonable pensar que María mantuvo un contacto personal con su Hijo resucitado, para gozar también ella de la plenitud de la alegría pascual.

La Virgen santísima, presente en el Calvario durante el Viernes santo (ver Jn 19, 25) y en el cenáculo en Pentecostés (ver Hch 1, 14), fue probablemente testigo privilegiada también de la Resurrección de Cristo, completando así su participación en todos los momentos esenciales del misterio pascual. María, al acoger a Cristo resucitado, es también signo y anticipación de la humanidad, que espera lograr su plena realización mediante la resurrección de los muertos.

En el tiempo pascual la comunidad cristiana, dirigiéndose a la Madre del Señor, la invita a alegrarse: «Regina caeli, laetare. Alleluia». «¡Reina del cielo, alégrate. Aleluya!». Así recuerda el gozo de María por la resurrección de Jesús, prolongando en el tiempo el «¡Alégrate!» que le dirigió el ángel en la Anunciación, para que se convirtiera en «causa de alegría» para la humanidad entera (Beato Juan Pablo II).

Para leer el texto completo de la Catequesis de Juan Pablo II sobre María y la Resurrección de Cristo haz click aquí.

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