Papa Francisco: “TODOS PODEMOS SER SANTOS EN LAS OCUPACIONES DE CADA DÍA”

EXTRACTO DE LA AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2014

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La catequesis de hoy está centrada en la vocación universal a la santidad.

¿En qué consiste esta vocación y cómo podemos realizarla? La santidad no la obtenemos por nuestras capacidades o cualidades personales… …La santidad es un don, es el don que nos da el Señor Jesús cuando nos toma consigo y nos reviste de Sí mismo, nos hace como Él.

…La santidad es verdaderamente el rostro más bello de la Iglesia… …Es descubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y de su amor…. …La santidad es un don que es ofrecido a todos, nadie está excluido, por lo cual, constituye el carácter distintivo de todo cristiano.

…Tantas veces estamos tentados en pensar que la santidad está reservada solamente a quienes tienen la posibilidad de separarse de los quehaceres ordinarios para dedicarse exclusivamente a la oración. ¡Pero no es así!

…Es precisamente viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio cristiano en las ocupaciones de cada día que estamos llamados a volvernos santos. Y cada uno en las condiciones y en el estado de vida en el cual se encuentra.

¿Tú eres consagrado, consagrada? Sé santo viviendo con alegría tu donación y tu ministerio. ¿Eres casado? Sé santo amando y cuidando de tu marido o de tu esposa, como ha hecho Cristo con la Iglesia. ¿Eres un bautizado no casado? Sé santo cumpliendo con honestidad y competencia tu trabajo y ofreciendo tiempo al servicio de los hermanos…

Siempre y en todo lugar se puede ser santo, es decir, abrirse a esta gracia que trabaja dentro de nosotros y nos lleva a la santidad.

¿Eres padre o abuelo? Sé santo enseñando con pasión a los hijos o nietos a conocer y seguir a Jesús…

¿Eres catequista, educador o voluntario? Sé santo convirtiéndote en signo visible del amor de Dios y de su presencia junto a nosotros…

No se desanimen de ir por este camino. Es justamente Dios quien nos da la gracia. Y lo único que nos pide el Señor es que estemos comunión con Él y al servicio de los hermanos.

…¿Cómo hemos respondido hasta ahora a la llamada del Señor a la santidad? ¿Tengo ganas de ser un poco mejor, de ser más cristiano, más cristiana?

…Cuando el Señor nos invita a convertirnos en santos, no nos llama a algo pesado, triste… …Es la invitación a compartir su alegría, a vivir y ofrecer con alegría cada momento de nuestra vida, haciéndolo convertirse al mismo tiempo en un don de amor para las personas que nos rodean. Si comprendemos esto, todo cambia y adquiere un significado nuevo, un significado bello, a partir de las pequeñas cosas de cada día.

…Termina el día, estamos todos cansados, pero ¿y la oración? ¡Hagamos la oración! ¡ése es un paso hacia la santidad!

Llega el domingo, vamos a misa a tomar la comunión, a veces también una buena confesión que nos limpie un poco… ¡Ése es un paso hacia la santidad!

Después… la Virgen, tan buena y tan bella… tomo el rosario y le rezo… ¡éste es un paso hacia la santidad! Tantos pasos hacia la santidad, pequeñitos.

Voy por la calle, veo un pobre, un necesitado, me detengo, le pregunto, le doy algo… Es un paso hacia la santidad.

…Son pequeños pasos hacia la santidad. Cada paso hacia la santidad nos hará mejores personas, libres del egoísmo y de la cerrazón en uno mismo, y abiertos a los hermanos y sus necesidades.

…El camino a la santidad no se recorre solos, cada uno por su cuenta, sino que se recorre juntos, en aquel único cuerpo que es la Iglesia, amada y santificada por el Señor Jesucristo. Vamos hacia adelante con coraje en este camino de la santidad.

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