cta vela

Oración para encender la cuarta vela de la Corona de Adviento

+ En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo

Pueden iniciar cantando un villancico

El papá u otro miembro de la familia dice:

Hemos llegado al cuarto Domingo de Adviento y hoy ponemos nuestra mirada en María, la Madre de Jesús. Ella, que llevó al Hijo de Dios en su seno y lo dio a luz al mundo, nos enseña a preparar nuestro corazón para recibirlo en esta Navidad. Aprendamos de su docilidad, de su silencio, de su humildad y de su apertura al Plan de Dios Padre.

Un miembro de la familia enciende la tercera vela de la corona, y el papá dice la aclamación:

Aclamación: ¡Ven, Señor, no tardes!

Todos: ¡Ven, ven, que te esperamos!

En seguida otro miembro de la familia lee este pasaje del Evangelio

Lectura del Evangelio según San Lucas:

En aquel tiempo, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El Ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El Ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la descendencia de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al Ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?». El Ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «Aquí está la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y la dejó el Ángel.

Reflexión: La familia hace un momento de silencio para meditar en la Palabra de Dios. Si lo consideran oportuno, pueden compartir sus reflexiones.

Todo juntos rezan:

Ayúdanos, Señor, a crecer en la fe, la esperanza y el amor, virtudes que resplandecen en la Virgen María. Escucha nuestras peticiones y concédenos lo que te pedimos:

Se reparten las intenciones entre los miembros de la familia:

  1. Por todos nosotros, para que vivamos en paz y armonía y sepamos hacer que Jesús sea el centro de nuestro hogar.
  2. Por todos nuestros familiares y amigos, para que este tiempo de preparación para la Navidad esté lleno de bendiciones.
  3. Por todos aquellos que más necesitan de nuestras oraciones: los enfermos, las personas que están solas o sufren aflicción, los más pobres, para que la luz de la esperanza ilumine sus vidas y seamos solidarios con sus necesidades.

Se añaden las intenciones de la familia. El papá u otro miembro de la familia dice:

Jesús, Hijo de Dios, ayúdanos a amar a María como Tú la amaste, a confiarnos a sus cuidados de Madre como Tú lo hiciste, a ser buenos hijos, como Tú lo fuiste. Acercándonos a su corazón aprenderemos que la vida centrada en Ti es camino de alegría y plenitud. Amén.

Se puede terminar cantando un villancico u otra canción apropiada.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

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