mividaenxto

Oración del viernes: «Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros»

mividaenxto

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Señor Jesús: gracias por este espacio de encuentro contigo. Ayúdame a reconocer el llamado que me haces y a acogerlo plenamente desde el don de mi libertad respondiendo con fidelidad a tus designios.

Acto penitencial

– (Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Tu presencia, Señor mío, me recuerda lo mucho que me falta por ser más como Tú. Al mismo tiempo, tu cercanía me recuerda tu infinito amor, y sé que me amas más de lo que puedo comprender. Ayúdame, Señor, a recibir tu misericordia con humildad y alegría.

Lectura Bíblica: Lc 12,1-7

Mientras tanto se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros. Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido. Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad, será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas. A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más. Yo les indicaré a quién deben temer: teman aquel que después de matar, tiene el poder de arrojar a la Gehena. Sí, les repito, teman a ese. ¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos. Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros».

Lectura espiritual breve

Acojamos estas palabras del Padre Alberto Hadad:

En el pasaje evangélico de hoy, Jesús alerta a sus discípulos de dos peligros: la hipocresía y el demonio. Respecto a la hipocresía, trae a colación la actitud de los fariseos que vivían de las apariencias. Invita a las personas a estar alertas sobre el riesgo de caer en la falsedad, en decir o mostrar algo exteriormente teniendo una intención diversa en el corazón. El Señor dice que la pureza de corazón e intenciones es fundamental para hacer buenas obras. De lo contrario, cuando se realizan obras buenas en apariencia, pero en el interior hay malas intenciones, aquello malo termina saliendo a la luz y afectando la propia vida y la de los demás.

Respecto al demonio dice el Señor que hay que temerle mucho porque puede llevarnos a la perdición. Se trata de un ser “pervertido y pervertidor” que quiere la infelicidad de los seres humanos. El arma que propone Jesús para enfrentar a este enemigo es la confianza en Dios: volver una y otra vez la mirada a Aquél que nos creó y nos redimió. Así como Dios vela por todas sus criaturas, vela por la felicidad y la salvación del hombre. 

Finalmente, dice el Señor que no hay que temer a aquellos que van en contra de los que lo seguimos ya que es Él mismo quien nos sostiene en las dificultades y nos ayuda a seguir adelante.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Confías en Dios? ¿Cómo puedes crecer en tu confianza en Él?

2.- ¿Temes al demonio? ¿Eres consciente de que, algunas tentaciones que experimentas pueden venir de él?

3.- ¿Eres una persona sincera, transparente?

4.- ¿Qué puedes hacer para crecer en la sinceridad y la pureza de las intenciones?

Acción de gracias y peticiones personales

Te agradezco porque me recuerdas que no basta con vivir una vida cristiana a medias para alcanzar la eternidad. La coherencia a la que estoy invitado es el camino para llegar al cielo. Cuento con tu gracia y Tú cuentas con mi libertad. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

 

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Comentarios

Comentarios

Comparte esta publicación

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email
A %d blogueros les gusta esto: