Jesus en el templo

Oración del viernes: “Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí”

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, te pido que me ayudes a escuchar tu palabra para que, en estos días previos a la celebración de tu pasión, muerte y resurrección, pueda preparar mi corazón para celebrar con la Iglesia la dicha de tu salvación.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Te pido perdón Señor porque sé que Tú me has amado hasta el extremo, pero aún así muchas veces desconfío de ti. Descubro que mi fe es débil y por eso me desvío del camino. Pero tengo la certeza que siempre me perdonas, porque tu misericordia es infinita. Ayúdame a ponerme de pie cada vez que tropiece.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí” San Juan 10,31-42

Los judíos tomaron piedras para apedrearlo. Entonces Jesús dijo: “Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?”. Los judíos le respondieron: “No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios”. Jesús les respondió: “¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses? Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada- ¿Cómo dicen: ‘Tú blasfemas’, a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: “Yo soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre”. Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos. Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí. Muchos fueron a verlo, y la gente decía: “Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad”. Y en ese lugar muchos creyeron en él.

Lectura espiritual breve

Lee con atención la siguiente reflexión que te ayudará a profundizar el evangelio:

Una vez más quieren matar a Jesús. Y hoy sus adversarios van a revelar la razón: “porque siendo hombre te haces Dios”. A pesar de la necedad y dureza de corazón de los judíos y fariseos, en esta ocasión entendieron muy bien: Jesús es Dios. Y por eso se sorprendieron y querían matarlo.

En cambio a nosotros nos puede pasar lo contrario. Que Jesús sea Dios es algo que ya no nos sorprende. Es más, estamos demasiado acostumbrados a haberlo escuchado: Jesús es el hijo de Dios. Quizá nos hemos acostumbrado a esta verdad. Los judíos entendieron el mensaje, pero no le creyeron. Hoy el Señor nos invita a renovar nuestra fe en Él, en su divinidad. Si creemos en Dios, es para ponernos en sus manos, para amarlo con toda nuestra mente, con todo nuestro corazón, con todo nuestro ser. Si es verdaderamente Dios, no puede ocupar otro lugar en nuestra vida que no sea el centro.

Creámosle a Jesús, y si nos cuesta tener fe, hagamos caso a la recomendación que nos da hoy: creámosle por sus obras. En estos días vamos a verlas con mucha intensidad. Su pasión, muerte y resurrección. ¿Puede haber obras más contundentes que estas? ¿Ver a un Dios que se ha hecho como su creatura y que además ha dado la vida por ella? Es Dios mismo quien ha venido a compartir nuestra vida. Si ver tanto amor no nos mueve a convertirnos, es que hemos endurecido el corazón.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús por ayudarme a cultivar mi fe en Ti. Te pido Buen Amigo, que me ayudes a creer, a pesar de que muchas veces no vea con claridad. Y que si vienen tribulaciones en el camino, me ayudes a soportarlas para el bien de tu reino de amor.

Amén

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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