Oración del viernes: “El día que se manifieste el Hijo del hombre”

Oración del viernes

“El día que se manifieste el Hijo del hombre”

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, te pido en esta oración que me ayudes a profundizar en tu palabra, a conocerte un poco más por medio de ella y escuchar lo que me quieres decir hoy. Ayúdame a hacer silencio en mi mente y corazón para acoger tu presencia en mi interior en este momento de oración.

Acto penitencial

– (Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Señor Jesús, veo tu amor que me sobrepasa e inunda mi ser y veo también que muchas veces no correspondo a ese gran amor que me tienes, al sacrificio de amor que hiciste por mí y que se actualiza en cada Eucaristía. Te pido perdón por todas mis faltas, porque soy frágil y me reconozco pecador. Ayúdame a confiar más en tu gracia y a cooperar cada día mejor con ella.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “El día que se manifieste el Hijo del hombre”. (San Lucas 17, 26-37)

«Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día que salió Lot de Sodoma, Dios hizo llover fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste. «Aquel Día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará. Yo os lo digo: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro dejado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra dejada.» Y le dijeron: «¿Dónde, Señor?» El les respondió: «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres.»

 Lectura espiritual breve

Lee este breve texto del Papa Francisco:

La invitación que hace Jesús es la de no avergonzarse nunca de Él, sino seguirle siempre con entrega total, fiándose y confiándose a Él. Pero contemplando a Jesús…, sobre todo contemplando al Cristo crucificado, sentimos ese sentimiento tan humano y tan noble que es la vergüenza de no estar a la altura; contemplamos la sabiduría de Cristo y nuestra ignorancia, su omnipotencia y nuestra debilidad, su justicia y nuestra iniquidad, su bondad y nuestra maldad. Pedir la gracia de la vergüenza; vergüenza que me llega del continuo coloquio de misericordia con Él; vergüenza que nos hace sonrojar ante Jesucristo; vergüenza que nos pone en sintonía con el corazón de Cristo que se hizo pecado por mí; vergüenza que pone en armonía nuestro corazón en las lágrimas y nos acompaña en el seguimiento cotidiano de “mi Señor”. Y esto nos lleva siempre… a vivir esta gran virtud. Humildad que nos hace conscientes cada día de que no somos nosotros quienes construimos el Reino de Dios, sino que es siempre la gracia del Señor que actúa en nosotros; humildad que nos impulsa a ponernos por entero no a nuestro servicio o al de nuestras ideas, sino al servicio de Cristo y de la Iglesia, como vasijas de barro, frágiles, inadecuados, insuficientes, pero en los cuales hay un tesoro inmenso que llevamos y comunicamos (2Cor 4,7).

Breve meditación personal

– (Haz silencio en tu interior y pregúntate:)

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.-¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por este momento de oración, de diálogo contigo. Te pido Buen Jesús que me ayudes a estar siempre vigilante en mi vida y atento a cumplir tu Plan, para que al final de mis días pueda encontrarme contigo en el Cielo. Ayúdame a esforzarme todos los días por entregar mi vida por Ti y por mis hermanos, amando como Tú amas y así tener un corazón que se asemeje cada día más al tuyo.

Amén.

– (Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

 – Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

–  Encomendémonos a nuestra Madre rezando:

Santa María,
Madre de la Esperanza,
junto a tu dulce Corazón
aprendo a esperar confiado.

Intercede
para que,
siguiendo tu ejemplo,
mi vida siempre
se encuentre afirmada
en la esperanza.
Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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