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Oración del viernes: “Así instituyó a los Doce”

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+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Ayúdame, Señor Jesús, a disponer mi mente y corazón para este momento de encuentro contigo. Ayúdame a hacer silencio en mi interior para poder escuchar tu Palabra, interiorizarla y, con la fuerza del Espíritu Santo, hacerla vida en mí.

Acto penitencial

– (Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

«Misericordia, Dios mío, por tu bondad; por tu inmensa compasión borra mi culpa» (Sal 50,1). Saber que tu misericordia son siempre más grandes que mi pecado me llena de confianza para acudir a Ti arrepentido y ponerme en tus manos amorosas.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “Así instituyó a los Doce” (San Marcos 3,13-19).

Después subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios. Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

Lectura espiritual breve

Lee este texto del Padre Alberto Hadad que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:

El Señor Jesús al iniciar su misión apostólica eligió a doce apóstoles para que lo acompañaran de manera cercana en su misión y la prolongaran luego de que Él muriera y resucitara. Esos apóstoles fueron elegidos de manera gratuita, porque el Señor quiso y no porque hubiesen hecho algún mérito previo.

Esta elección por parte del Señor nos muestra cómo, en su gran misericordia, Él confía en seres humanos muy limitados y pecadores a quienes llama por su nombre. Éstos hombres no eran grandes letrados sino, en su mayoría, gente muy sencilla dedicada a oficios como el de pescadores. Así como en el inicio, el Señor sigue llamando apóstoles para seguirlo de cerca y para conducir a su Iglesia.

Recemos hoy para que el Señor siga “enviando obreros a su mies” y para que aquellos llamados sepan responder con fidelidad y valentía a pesar de sus fragilidades.

Breve meditación personal

– (Haz silencio en tu interior y pregúntate:)

1.- ¿Confío en los ministros de la Iglesia a pesar de sus fragilidades?

2.- ¿Soy consciente de que el Señor actúa por medio de personas frágiles y pecadoras?

3.- ¿Rezo para que el Señor envíe vocaciones a la Iglesia?

4.- ¿Soy consciente del llamado personal que el Señor me ha hecho?

5.- ¿Estoy dispuesto a responder a su llamado?

 

Acción de gracias y peticiones personales

Te doy gracias, Señor, por este momento de oración, por la oportunidad que me das de aprender de Ti, de conocerte más, y así poder amarte más. Sabiendo que somos débiles, has querido que la fuerza de tu amor brille en nuestra debilidad. Te pido Señor que me ayudes a avanzar con paso firme en el camino que Tú me muestras para mi vida y deje actuar tu gracia en mí.

– (Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

 – Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

–  Encomendémonos a nuestra Madre rezando:

Bajo tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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