Oración del sábado: “El Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos”

Oración del sábado

“El Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos”

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Gracias, Señor, por este nuevo día de vida. Gracias por todas tus bondades. Quiero hacer de estos minutos un momento especial de encuentro contigo. Envía tu Espíritu para que pueda permanecer en tu presencia, para que sea Él quien suscite en mi mente y corazón lo que me quieras decir y yo sepa acogerlo con docilidad y confianza.

Acto penitencial

– (Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Al tomar conciencia de mi pecado y de cuántas veces te doy la espalda, te pido con humildad y arrepentimiento que me perdones y me purifiques. Quiero hacer mías esas palabras del salmista y pedirte: “¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme” (Sal 50).

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “El Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos” (San Mateo 19,13-15).

Le trajeron entonces a unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron, pero Jesús les dijo: “Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos”. Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí.

 Lectura espiritual breve

Meditemos en la Palabra de Jesús:

Los discípulos, tal vez pensando que Jesús estaba demasiado ocupado para ser distraído por los niños, reprenden a los pequeños. La reacción de Jesús, en un cierto sentido, invierte el modo común de pensar. Son los niños más importantes; los adultos deben aprender de los niños los caminos de Dios. ¿Qué hay en los niños para que Jesús diga que a ellos les pertenece el Reino de los Cielos? En el niño hay algo que nunca puede faltar a quien quiera entrar en el Reino de Dios. Los niños son sencillos, están llenos de entrega confiada a su padre y a su madre, son ricos en bondad y puros de corazón. Los pequeños son modelo de humildad, de total confianza y dependencia filial.

 Breve meditación personal

– (Haz silencio en tu interior y pregúntate:)

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.-¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Señor Jesús, te doy gracias por esta oración. Tú te hiciste niño en el seno de María. Tú mismo nos das ejemplo de sencillez y humildad. Ayúdame a combatir toda forma de soberbia que pueda haber en mi interior. Ayúdame a saber confiar, a dejarme guiar por tus caminos con docilidad.

– (Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

 – Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

–  Pidámosle a María que nos ayude a vivir el perdón en nuestra vida rezando esta oración:

María, Madre mía, alcánzame
desde tu inmaculado y purísimo Corazón
la gracia de vivir
la pureza y la humildad
que el Señor Jesús desea para mí.
Que así sea. Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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