Oración del sábado: “Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan”

Oración del sábado

“Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan”

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, enséñame a rezar. Hoy me pongo frente a Ti para aprender a rezar sin desfallecer. Mi corazón te anhela, mi corazón te busca y yo, confiado en tu Amor, vengo ante Ti para hablarte y escucharte. Señor, acrecienta mi fe para que confíe de verdad en Ti y en tu Palabra.

Acto penitencial

– (Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Señor Jesús, reconozco que me falta fe, que necesito confiar más en Ti y que muchas veces actúo directamente en contra de tu Amor. Sin embargo, mi corazón quiere encontrarse profundamente contigo por medio de esta oración. Ayúdame a confiar en tu misericordia. Te pido perdón por todas mis faltas de fe y por todas las ocasiones en las que me he cerrado a tu Amor.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan” (Lucas 18, 1-8)

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: “Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara””. El Señor añadió: “Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?, ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

Lectura espiritual breve

Meditemos en lo que nos dice San Juan Crisóstomo:

El que te redimió y el que quiso crearte, fue quien lo dijo. No quiere que cesen tus oraciones; quiere que medites los beneficios cuando pides y quiere que por la oración recibas lo que su bondad quiere concederte. Nunca niega sus beneficios a quien los pide y por su piedad excita a los que oran a que no se cansen de orar. Admite, pues, con gusto las exhortaciones del Señor: debes querer lo que manda y debes no querer lo que el mismo Señor prohíbe. Considera, finalmente, cuánta es la gracia que se te concede: tratar con Dios por la oración y pedir todo lo que deseas. Y aunque el Señor calla en cuanto a la palabra, responde con los beneficios. No desdeña lo que le pides, no se hastía sino cuando callas.

Breve meditación personal

– (Haz silencio en tu interior y pregúntate:)

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por la oportunidad que me das para hablar contigo y relacionarme contigo como hijo tuyo que soy. Te pido Señor me enseñes a orar y a ser perseverante en mi diálogo contigo. Me reconozco frágil en la oración; muchas son las veces que prefiero no rezar, pero Tú me llamas constantemente a pedirte, a hablarte, a confiar plenamente en Ti. Te pido Señor que no dejes de atraerme hacia Ti y que me des la perseverancia necesaria para acercarme a ti como Padre y amigo por el medio precioso de la oración. Amén.

 

– (Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

 – Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

–  Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María,
Madre del Señor Jesús y nuestra,
obténnos la presencia vivificante
del Espíritu,
y la gracia de andar siempre
por los caminos de Dios.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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