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Oración del martes: “Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas”

Oración del martes

“Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas”

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Jesús, Tú que te hiciste hombre para enseñarnos cómo vivir plenamente como seres humanos, quiero pedirte que me bendigas con tu presencia en este momento de oración. Ayúdame a hacer silencio en mi interior para escucharte y dejar que tus palabras me transformen en lo más profundo de mi corazón.

Acto penitencial

– (Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Buen Jesús, sé del inmenso amor que me tienes, y sé también lo débil y pecador que soy. Cómo tantas veces me propongo cambiar, pero vuelvo a caer en las seducciones del pecado. Deseo acogerme a tu infinita misericordia, y pedirte que cures mi corazón, y que fortalecido con tu amistad pueda seguir perseverando en mi lucha por ser santo.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas”. (San Lucas 12,35-38)

Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo. ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!

Lectura espiritual breve

Escucha lo que nos dice San Bernardo:

Debemos estar vigilantes y atentos a la obra de la salvación que se cumple en nosotros, porque el Espíritu Santo realiza continuamente su obra en lo más hondo de nosotros, con una sutileza admirable y sublime delicadeza. (…) Se trata tener la mirada siempre al acecho y un gran corazón abierto para recibir esta generosa bendición del Señor.

¿En qué disposición nos quiere encontrar el Espíritu? “Seamos semejantes a aquellos empleados que esperaban a su señor al regreso de las bodas”. Jamás quedan las manos vacías de la mesa del cielo y de todas las alegrías que prodiga. Debemos pues velar, y velar a todas horas, porque nunca sabemos a qué hora el Espíritu va a venir, ni a qué hora se irá de nuevo. El Espíritu va y viene(Jn 3,8); si gracias a él permanecemos en pie, cuando se retira, inevitablemente caemos, pero sin estrellarnos, porque el Señor nos sostiene de la mano. Y el Espíritu no deja de hacer vivir esta alternancia de presencia y de ausencia a los que son espirituales, o más bien a aquellos a los que tiene la intención de hacer espirituales. Por eso que los visita al amanecer y después de repente los pone a prueba.

Breve meditación personal

– (Haz silencio en tu interior y pregúntate:)

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús por hablarme en esta oración. Ayúdame a estar siempre en vela esperándote atento como el siervo espera a su Señor. No dejes que descuide mi vida espiritual ni tampoco la vivencia de la caridad. Pues sólo unido a Ti, y viviendo como Tú es que podré ser plenamente feliz.

– (Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

 – Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

–  Termina rezándole a María:

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti
y en prueba de mi afecto,
con amor filial
te consagro en este día:
todo lo que soy,
todo lo que tengo.
Guarda y protege,
y también defiende
a este hijo tuyo,
que así sea.
Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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