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Oración del martes: “El que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Quiero comenzar, Señor, este momento de oración poniéndome en tu presencia, reconociendo y agradeciendo el inmenso amor que tienes por mí. Ayúdame a escuchar tu Palabra y, como tu Madre, a ponerla por obra.

Acto penitencial

– (Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Perdóname Jesús por haberte cerrado las puertas de mi corazón. Purifícame, Señor, y ayúdame a poner siempre mi confianza en Ti que eres todo amor y misericordia.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “El que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre” (San Marcos 3,31-35).

Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: “Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera”. El les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”. Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Lectura espiritual breve

Lee esta meditación de San Juan Pablo II:

«Al ser anunciado a Jesús que su “madre y sus hermanos están fuera y quieren verle”, responde: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen”. Esto dijo “mirando en torno a los que estaban sentados alrededor suyo”, como leemos en Marcos (…). ¿Se aleja con esto de la que ha sido su madre según la carne? ¿Quiere tal vez dejarla en la sombra del escondimiento, que ella misma ha elegido? Si así puede parecer en base al significado de aquellas palabras, se debe constatar, sin embargo, que la maternidad nueva y distinta, de la que Jesús habla a sus discípulos, concierne concretamente a María de un modo especialísimo. ¿No es tal vez María la primera entre “aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”? Y por consiguiente ¿no se refiere sobre todo a ella aquella bendición pronunciada por Jesús en respuesta a las palabras de la mujer anónima? Sin lugar a dudas, María es digna de bendición por el hecho de haber sido para Jesús Madre según la carne (“¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!”), pero también y sobre todo porque ya en el instante de la anunciación ha acogido la palabra de Dios, porque ha creído, porque fue obediente a Dios, porque “guardaba” la palabra y “la conservaba cuidadosamente en su corazón” (ver Lc 1,38.45; 2,19. 51 ) y la cumplía totalmente en su vida».

Breve meditación personal

– (Haz silencio en tu interior y pregúntate:)

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.-¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, Buen Amigo, por hablarme y mostrarme el camino. Quiero ser como María, tu Madre, que supo escuchar la Palabra y cumplir siempre el Plan de Dios. Ayúdame a poner todo de mi parte para serte fiel en las pequeñas cosas de la vida cotidiana y así ir construyendo mi vida en Ti.

– (Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

 – Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

–  Termina esta oración rezándole a María:

Acuérdate,
¡oh piadosísima, Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que
han acudido a tu protección,
implorando tu auxilio
haya sido abandonado de Ti.

Animado con esta confianza,
a Ti también yo acudo,
y me atrevo a implorarte
a pesar del peso de mis pecados.

¡Oh Madre del Verbo!,
no desatiendas mis súplicas,
antes bien acógelas benignamente. Amén

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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