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Oración del martes: «El Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños»

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, Tú has venido a salvarnos y llevarnos de regreso a tu redil. Te pido Señor que me ayudes a abrir mis oídos y mi corazón para que reconozca tu voz de pastor en esta oración y pueda seguirte coherentemente.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Señor, yo sé que peco muchas veces contra Ti. Te ruego, Señor, que me obtengas tu misericordia para que junto a Ti, pueda ponerme de pie y no pecar más.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: «El Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños» Mt 18,12-14

¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.

Lectura espiritual breve

Lee con atención la siguiente reflexión:

Si en un rebaño se pierde una oveja es un gran problema porque es el animal más indefenso de todos, incapaz de orientarse, de volver por sus propios medios. Una oveja sola está realmente perdida. Algo parecido nos sucede a nosotros, pues sin Dios estamos realmente extraviados, desorientados, incapaces de encontrar el camino. Es necesario pedirle al Señor que nos auxilie, dejar que Él nos tome sobre sus hombros y nos ayude a retornar. Jesús es nuestra alegría porque es el Buen Pastor. Pero nosotros también podemos ser la alegría de Dios, porque como dirá la parábola: el Buen Pastor se alegrará más por la oveja hallada que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Vivamos con Dios para que nuestro gozo no esté en las alegrías pasajeras, sino que esté fundado en el amor que Él nos tiene.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias mi Buen Pastor. A pesar de que muchas veces con mis faltas y pecados me alejo de tu redil, Tú has salido en búsqueda de esta oveja perdida. Ayúdame Señor a ser una persona fiel a tu Palabra y que mis obras reflejen para los demás la gloria de tu venida.
Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Termina rezándole a María:

Acuérdate,
¡oh piadosísima, Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que
han acudido a tu protección,
implorando tu auxilio
haya sido abandonado de Ti.

Animado con esta confianza,
a Ti también yo acudo,
y me atrevo a implorarte
a pesar del peso de mis pecados.

¡Oh Madre del Verbo!,
no desatiendas mis súplicas,
antes bien acógelas benignamente. Amén

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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