Jesus

Oración del lunes: “Maestro, te seguiré adonde vayas”

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, gracias por esta Semana que comienza. Gracias por salir a mi encuentro y ayudarme a empezarla contigo. Te pido Señor que pueda escuchar tu Palabra de Vida, y dejándo que Ella actúe en mi corazón, pueda convertirme cada día en un discípulo más plenamente tuyo y así anunciar tu Reino al mundo entero.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Señor Jesús, a Ti que te hiciste hombre no para juzgarnos, sino para reconciliarnos con tu amor, te pido perdón por todos mis pecados y omisiones. Yo se que soy débil y pecador, pero sé también, que para quién se confía en Ti, todo le es posible. Por eso Señor pongo en Ti toda mi confianza y te ruego que me ayudes a luchar con fortaleza y radicalidad contra la tentación y contra todo mal. Gracias Señor.

Lectura bíblica: “Maestro, te seguiré adonde vayas” Mt 8,18-22

Al verse rodeado de tanta gente, Jesús mandó a sus discípulos que cruzaran a la otra orilla. Entonces se aproximó un escriba y le dijo: “Maestro, te seguiré adonde vayas”. Jesús le respondió: “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. Otro de sus discípulos le dijo: “Señor, permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre”. Pero Jesús le respondió: “Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos”.

Lectura espiritual breve

 Lee esta breve reflexión que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio::

Ante la pregunta del escriba, Jesús respondió: “El hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza”. Manifestó así que el discipulado no trae consigo ni riquezas ni seguridades. Y es que la bienaventuranza sobre los “pobres de espíritu” es una realidad para los que siguen a Cristo. Muchas veces en el camino vamos apegando nuestros corazones a muchas cosas materiales, y ponemos nuestra seguridad en ellas. ¿Pero eso fue lo que hizo Jesús? Ciertamente no. El Señor nos enseña que nuestro destino es eterno, y por lo mismo, nuestra mirada, decisiones y nuestro propio corazón debe estar puesto en la eternidad. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si haciéndolo pierde su alma?

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.-¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones

Gracias Buen Señor. Gracias por tu reconciliación y por el amor que me tienes. Tú que no viniste a juzgarme, ni ha mirar mi indignidad, sino que te hiciste hombre y moriste para reconciliarme,  ayúdame a seguirte fielmente viviendo auténticamente la vida cristiana, renunciando a todo lo que es muerte para vivir contigo la verdadera vida.
Amén.

Si quieres, puedes hacer pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria...

Consagración a María

Termina esta oración rezándole a Santa María.

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón, 
en una palabra, todo mi ser, 
ya que soy todo tuyo,
¡oh Madre de bondad!,
guárdame y protégeme como hijo tuyo.

Amén.

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

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