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Oración del lunes: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración inicial

Señor, al comenzar este día y esta semana, me pongo en tu presencia. Tú eres el Maestro Bueno, y sé que quieres lo mejor para mí. Ayúdame a escuchar tu voz en esta oración y que, abriendo mi mente y corazón al Santo Espíritu, pueda comprender tu Plan para mí y así seguirlo día a día.

Acto penitencial

– (Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Reconozco, Amigo bueno, que muchas veces no opto bien en mi vida. Sé que tu siempre estás conmigo velando para que yo alcance la felicidad. Por eso, te pido perdón por todos mi pecados y omisiones y te ruego que me des la fortaleza para no faltar más contra Ti.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: (San Lucas 4,16-30).

Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: “¿No es este el hijo de José?”. Pero él les respondió: “Sin duda ustedes me citarán el refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún”. Después agregó: “Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio”. Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

Lectura espiritual breve

Lee este texto del Papa San Juan Pablo II:

Son palabras del Profeta Isaías referidas a Moisés. «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido. Me ha mandado para dar la Buena Noticia» (Lc 4,18). Estas palabras escritas en el libro de Isaías las leyó Jesús el día en que comenzó su misión mesiánica en Nazaret. La Iglesia retorna hoy a aquel día —hoy, Jueves Santo— para destacar que la misión mesiánica de Jesucristo llega ahora precisamente a su cenit. “Hoy”, precisamente hoy, se van a hacer realidad hasta el fondo las palabras de Isaías Profeta… El crisma, el óleo y la unción nos hablan de la penetración en el hombre de la potencia divina que concede el Espíritu Santo. Dicha potencia, con su abundante plenitud, ha sido dada a Cristo para toda la humanidad: para la Iglesia. Para la humanidad a través de la Iglesia.

Breve meditación personal

– (Haz silencio en tu interior y pregúntate:)

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.-¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Te agradezco, Señor, por esta oración. Yo sé que el Padre ha enviado su Espíritu y me ayuda en mi vida cotidiana a seguir el Plan que tiene para mí. Ayúdame a no temer ser un profeta que anuncie tu amor al mundo y transmita la esperanza a tantos que la necesitan. Dame fortaleza y valentía para optar siempre por Ti.

Amén

– (Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

 – Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

–  Termina esta oración rezándole a María.

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser,
ya que soy todo tuyo,
¡oh Madre de bondad!,
guárdame y protégeme como hijo tuyo.

Amén.

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

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