family having dinner on the floor

Oración del lunes: “Cuando des un banquete, invita a los pobres”

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración inicial

Jesús, creo profundamente en Ti y sé que eres la luz que ilumina mi existir. Te pido al iniciar esta oración, que me ayudes a tener el silencio interior para escuchar tu voz de amigo verdadero y así, pueda caminar tus caminos que me llevarán a la felicidad eterna.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Señor, soy consciente de que muchas veces escojo mal mis caminos y opto por alejarme de Ti. Te pido perdón de todo corazón. Sé que Tú viniste a reconciliarnos y sanarnos del pecado, por eso te pido, Buen Señor, que cures todas mis heridas y me ayudes a vivir siempre según tus palabras.

Lectura Bíblica: “Cuando des un banquete, invita a los pobres” Lc 14,12-14.

Después dijo al que lo había invitado: “Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!”.

Lectura espiritual breve

Lee este breve texto del que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:

Hoy el Señor nos va a hablar de una característica importante de cómo debe ser el amor al prójimo: “Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez”. Y es que el amor al prójimo tiene una característica fundamental, sin la cual no sería auténtico amor: la gratuidad. El amor es gratis. El amor no espera recibir algo a cambio, es más bien desinteresado, por eso, como dice el cántico de la Primera Carta a los Corintos: “Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. La caridad no acaba nunca”. El amor se da en abundancia, es gratuito, por eso no tiene límites. 

Por lo tanto, cuando vivimos el amor y el servicio, desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, de verdad nos hacemos grandes, magnánimos. Porque Dios nos amó primero de esta manera. Él nos regaló la vida, la fe, la vocación, la salvación. Las cosas más grandes de la vida no las hemos conquistado nosotros, sino que las hemos recibido como un regalo de Dios. ¿No estaremos llamados nosotros también a dar gratis? “Gratis lo recibiste, entrégalo gratuitamente”, nos dirá el Evangelio. Mi riqueza es que todo lo recibí gratis. Y mi llamado es entregarlo todo gratuitamente. 

Busquemos vivir la caridad no sólo con quien me cae bien, con quien me simpatiza, con quien me va a devolver a cambio una sonrisa, una palabra amable. Vive la caridad con quien más te cuesta, con quien te está dando a cambio dificultades. Porque quizá es quien más necesita de tu amor. Quizá es quien más necesita del amor de Cristo, que llega a través tuyo. Ahí tendremos un tesoro en el cielo.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor porque me has concedido este momento de encuentro contigo. Te agradezco también por mostrarme cuanto necesito servir a mi prójimo para desplegarme auténticamente. Te pido, Buen Jesús, que me ayudes a no buscar mi salario en esta tierra, sino a esperar Contigo la gloria eterna. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones

 Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Termina esta oración rezándole a María:

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti
y en prueba de mi afecto,
con amor filial te consagro en este día
todo lo que soy,
todo lo que tengo.Guarda y protege,
y también defiende a este hijo tuyo,
que así sea. Amén.

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

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