1D23ACD7-B7D3-428F-9581-DF56CB398D4A

Oración del jueves: “Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás”

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, te pido que esta oración me ayudes a disponer mi corazón para escuchar tus palabras de vida, y así, pueda acogerlas en mi interior y vivirlas con generosidad en mi vida cotidiana.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Te pido perdón Señor por mis pecados cometidos. Y ya que tu siempre te muestras misericordioso con el pecador, dame fuerzas para convertirme es un mejor hijo de Dios, siendo obediente en todo al Padre.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás” (San Juan 8,51-59)

Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás”. Los judíos le dijeron: “Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: ‘El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás’. ¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?”. Jesús respondió: “Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman ‘nuestro Dios’, y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: ‘No lo conozco’, sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría”. Los judíos le dijeron: “Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?”. Jesús respondió: “Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy”. Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.

Lectura espiritual breve

Lee con atención la siguiente reflexión que te ayudará a profundizar el evangelio:

Hoy Jesús nos dice en el Evangelio: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás». El Señor nos está prometiendo una vida que no se acaba. ¿Qué clase de vida es esta? Es la única vida plena, la que se desarrolla cuando estamos unidos a Dios. Porque si no estamos unidos a Él, estamos vivos, pero es una vida vacía, como dice el libro del Apocalipsis: “tienen nombre de vivos, pero están muertos”. Es la vida que Jesús explica en la parábola de la vid y los sarmientos. La vid y el sarmiento comparten la misma vida; la vida de la vid se comunica al sarmiento. Jesús formula esta comparación para enseñarnos que estamos llamados a compartir la misma vida que Él posee. A eso llamamos vida plena, vida en abundancia. Porque sólo si estamos unidos al tronco damos fruto. Un árbol que no da frutos, ¿qué clase de vida tiene?

Para lograr esto hay que guardar su Palabra. Es decir, tenemos primero que escuchar la voz de Dios. Quizá a través de las Sagradas Escrituras, a través de lo que la Iglesia nos enseña, en la participación de los sacramentos, en la oración personal, etc. Y que Su Palabra se haga nuestra, para que cada día más podamos pensar como Cristo, sentir como Cristo, actuar como Cristo. Esa es la vida auténtica, que comienza aquí en la tierra y se prolonga en la eternidad. (Padre Juan Jose Paniagua)

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por mostrarme que Tú eres el Señor. Gracias por guiarme con tu palabra a vivirla no sólo en un amor indivisible hacia ti, sino también a mí mismo, a mis hermanos humanos, y a toda la Creación. Te pido que me ayudes a no separarme nunca de tu palabra, para que pueda seguirla con fidelidad de vida, y así obtener la vida eterna.

Amén

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permanecés siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Comentarios

Comentarios

Comparte esta publicación

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email
A %d blogueros les gusta esto: