Mividaenxto

Oración del jueves: “El que tenga oídos, que oiga”

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, al aproximarse tu venida, te pido que esta oración vaya preparando mi corazón para recibir tu nacimiento y así pueda transformar mi vida para seguirte fielmente en el cumplimiento de tus enseñanzas.

Acto penitencial

– (Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te pido perdón Señor por mis pecados cometidos. Y ya que tu siempre te muestras misericordioso con el pecador, dame fuerzas para convertirme es un mejor hijo de Dios, siendo obediente en todo al Padre.

Lectura bíblica según el Evangelio del día: “El que tenga oídos, que oiga”. San Mateo 11,11-15.

Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él. Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo. Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan. Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver. ¡El que tenga oídos, que oiga!

Lectura espiritual breve

Lee lo que nos comparte el Padre Juan José Paniagua:

Este pasaje tiene una frase que parece enigmática: “Desde los tiempos de Juan el Reino de los Cielos sufre violencia y son los esforzados los que se apoderarán de Él”. Si bien sabemos que alcanzar el Reino de los Cielos es un don que Dios nos regala, hoy nos quiere recordar que también requiere de nuestro esfuerzo. Jesús vino a instaurar su Reino entre nosotros. Su Reino ya ha comenzado, lo vemos en la Iglesia, pero aún no ha llegado a su plenitud, que sólo se alcanzará al fin de los tiempos. Este es el tiempo de la Iglesia, el tiempo entre las 2 venidas de Cristo, tiempo en el cual el Reino irá desarrollándose hasta que llegue a su plenitud. Pero esto será un proceso, doloroso, de luchas, de combates. El comienzo lo vemos en la Cruz, Cristo luchando, sufriendo los dolores que la Iglesia y los cristianos también sufriremos hasta que se instaure definitivamente su Reino al final de los tiempos. Cristo nos invita a asociarnos al misterio de su Cruz, de su lucha. Por eso dice que sólo los esforzados se apoderarán de su Reino. Sólo los que quieren hacer parte de este combate. El tiempo de Adviento es justamente eso, es un tiempo para renovar nuestro combate espiritual, nuestra lucha por ser santos.

 Breve meditación personal

– (Haz silencio en tu interior y pregúntate:)

1.- ¿Me descubro combatiendo por crecer en mi fe?

2.- ¿Dónde tengo puesta mi confianza en esta lucha?

3.- ¿Qué aspecto de mi vida cristiana es en el que más me descubro llamado a luchar en este tiempo, para alcanzar el Reino de Dios?

 

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Buen Jesús por este llamado a la conversión, que me permite disponer mi corazón para tu venida. Al estar mi vida fundada en Ti, estaré confiado y seguro en el cumplimiento de tu Plan de Amor.

Amén.

– (Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

 – Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

–  Pide la intercesión de María rezando esta oración:

Hay tanto que hacer
y cada quien
tiene su propia tarea
en la gesta
de nuestro tiempo.
Madre Santísima,
intercede para que
yo reciba la fuerza
y el aliciente
para cooperar con la gran tarea
de cambiar este mundo nuestro
poniendo mi grano de arena,
que bien podría
hacer la diferencia. Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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