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Oración del jueves: «Aquel que persevere hasta el fin se salvará»

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, así como San Esteban se dejó iluminar por tu Palabra, te pido que me ayudes a tener durante esta oración el silencio interior para dejarme iluminar por Ti.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día:

Te pido perdón Señor por mis pecados. Ayúdame a confiar en tu amor misericordioso que siempre perdona a quien en verdad se arrepiente, y que así pueda renovarme en la lucha por alcanzar la santidad.

Lectura bíblica según el Evangelio del día: «Aquel que persevere hasta el fin se salvará» Mt 10,17-22

Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.

Lectura espiritual breve

Lee con atención la siguiente reflexión del Padre Juan José Paniagua:

Acabamos de celebrar esta fiesta hermosa de Navidad, fiesta de paz, de reconciliación. Pero hoy nos encontramos una muerte injusta. La muerte del primer mártir de la Iglesia. Un joven: Esteban. Y es que la Navidad es el comienzo, pero la vida de Jesús no llega a su cúlmen con su nacimiento, sino con el sacrificio de su vida. Cristo al venir nos trajo la paz, pero la conquistó definitivamente después de una larga lucha. Eso mismo hizo Esteban, dio testimonio del amor de Dios pero luchando, hasta entregar su propia vida.

Es como una historia que oí una vez de un joven que vivió en la China comunista. Y que a pesar de lo peligroso que era en ese país vivir la fe cristiana, ponía en riesgo su vida todos los domingos, y no faltaba nunca a misa. Incluso cuando lo capturaron, fue capaz de dejarse torturar por no denunciar dónde estaba el sacerdote clandestino que celebraba misa, porque si lo denunciaba iba a dejar a muchas personas sin misa, que era lo más valioso que poseían. Una vez que lo liberaron huyó con su familia a EEUU y en gratitud por esta nueva oportunidad le prometió a Dios que iba a ir a misa no sólo los domingos, sino todos los días. Y en EEUU si trabajas duro ganas mucho y como quería darle cosas buenas a sus hijos, se puso a trabajar durísimo y empezó a ganar mucho dinero. Pero como trabajaba tanto, dejó de ir a misa todos los días, como había prometido. Y como el negocio crecía mucho, empezó a trabajar también los domingos. Y dejó de ir a misa, y sólo iba en Navidad y Pascua. Y luego, al año siguiente, ni en Navidad. 

En la china comunista estaba dispuesto incluso hasta dejarse torturar por defender su fe, pero luego en el país libre, ya ni siquiera iba a misa los domingos. Lo que la tiranía y la tortura no fueron capaces de lograr, una cultura light, de consumismo, lo logró muy fácilmente. Porque en EEUU no tienes que arriesgarte para ser cristiano, no tienes que luchar. Pero el problema es que si no arriesgas nada, no ganas nada, sino más bien pierdes. El que no arriesga, se queda sin nada.

San Esteban fue un gran orador, como evidencian las lecturas, pero su discurso más elocuente no lo hizo con sus palabras, sino con su vida. Eso significa la palabra mártir: testigo. Con su vida dio testimonio del amor de Dios.

Quizá a ninguno de nosotros nos quitarán la vida por profesar nuestra fe. No seremos mártires de sangre. Pero podemos ser un poco más valientes, tomar el riesgo de dar testimonio de nuestra fe con nuestra vida y con nuestras palabras.

 Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor Jesús por estar conmigo. Ayúdame a ser coherente como lo fue San Esteban y como lo han sido todos los santos, para que sin miedo a lo que el mundo pueda decir, te confiese siempre con valentía y generosidad, perseverando siempre hasta el fin.
Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pide la intercesión de María rezando esta oración:

Acuérdate,
¡oh piadosísima, Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que
han acudido a tu protección,
implorando tu auxilio
haya sido abandonado de Ti.

Animado con esta confianza,
a Ti también yo acudo,
y me atrevo a implorarte
a pesar del peso de mis pecados.

¡Oh Madre del Verbo!,
no desatiendas mis súplicas,
antes bien acógelas benignamente. Amén

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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