camino desierto, arena

Iluminar como Cristo

Este es el llamado ardiente que dirige el Maestro a los jóvenes de hoy. ¡Oh si se decidiesen! Aunque fuesen pocos… Un reducido número de operarios inteligentes y decididos, podrían influir en la salvación de nuestra Patria… Pero ¡qué difícil resulta en algunas partes encontrar aún ese reducido número! Los más se quedan en sus placeres, en sus negocios… Cambiar de vida, consagrarla al trabajo para la salvación de las almas, no se puede, no se quiere…

Pero ustedes, mis queridos jóvenes han respondido a Cristo que quieren ser de esos escogidos, quieren ser apóstoles… Pero, ser apóstoles no significa llevar una insignia en el ojal de la chaqueta, no significa hablar de la verdad, sino que vivirla, encarnarse en ella, transubstanciarse -si se puede hablar así- en Cristo. Ser apóstol no es llevar una antorcha en la mano, poseer la luz, sino ser la luz… Ser delegado de la luz en estos abismos -como dice en una de sus cartas Claudel-, iluminar como Cristo que es la luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.

(San Alberto Hurtado. Discurso a jóvenes chilenos. 1940)

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