Jesucristo en el Templo James Tissot

Evangelio del día: “Mi casa será una casa de oración”

Oración del viernes

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, te agradezco por este momento que tengo para estar contigo. Te pido, Buen Señor, que tu palabra ilumine mi interior para que así, pueda ser cada vez un cristiano más coherente y más fiel a su Señor.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día

Señor, soy frágil y pecador. Te pido perdón por todos mis pecados y te ruego que me des tu gracia y fortaleza para ponerme de pie y no pecar más contra Ti.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “Mi casa será una casa de oración” Lc 19,45-48

Y al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: “Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”. Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo. Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

 Lectura espiritual breve

Lee este breve texto del que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:

Desde un punto de vista podríamos decir que era fantástico que el Templo esté lleno de gente, tantas personas circulando, yendo y viniendo. Era un lugar importante de encuentro con los demás. Sin embargo, había un problema importante, Dios no era el centro, otras eran las motivaciones. El Templo se había convertido en un mercado. Muchos iban, quizá pensando que con ello agradaban a Dios, ofreciendo sus sacrificios animales, pero no se encontraban con Él. A Dios le llegaba sólo el humo de los animales sacrificados, pero no el amor de sus hijos. Se habían olvidado que el verdadero sacrificio no era entregarle algo a Dios, sino entregarle la propia vida, el amor, todo el ser. 

El Templo antiguo es figura de la Iglesia. ¿Me acerco a Dios con frecuencia? ¿Le expreso mi amor? ¿Busco día a día que mi sacrificio sea un corazón arrepentido, deseoso de cambiar, lleno de amor? ¿O muchas veces sólo voy por cumplir, por rutina, para sentirme bien conmigo mismo y no para encontrarme con Dios? 

No olvidemos que nosotros también somos templos del Espíritu Santo. No profanemos nuestro templo, no lo convirtamos en un mercado, donde sólo nos preocupamos por las cosas que se acaban, el tener, el poder, el placer. Donde el amor a Dios queda recluido a la última esquina. Que sea en nuestro interior donde crezca cada día más el amor a Dios, donde Él sea lo más importante de nuestras vidas.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Me acerco a Dios con frecuencia? ¿Le expreso mi amor? ¿Acudo a los sacramentos para encontrarme con Él?

2.- ¿Busco día a día que mi sacrificio sea un corazón arrepentido, deseoso de cambiar, lleno de amor?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por esta oración. Gracias por mostrarme las grandezas que hay en tu Iglesia y también de las que hay en mí. Ayúdame a valorar siempre tus dones y a ser reverente conmigo mismo y con mis hermanos. Que yo comprenda, Buen Señor, que yo debo ser templo del espíritu, para que así, su presencia se difunda por el mundo con mi cooperación.

Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria

Consagración a María

Encomendémonos a nuestra Madre rezando:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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