James Tissot

Evangelio del día: “¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación?”

Oración del miércoles

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, quiero al comenzar mi oración, ponerme ante Ti con un corazón lleno de fe, lleno de confianza en tu presencia. Eres un Amigo fiel que no te cansas de buscarme, que no te cansas de alentarme en mi caminar hacia la santidad; por eso quiero que aceptes esta oración como un compromiso por responderte cada día con mayor fidelidad y alegría.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Señor Jesús, quiero reconocer al comenzar mi oración que necesito de tu perdón, necesito de tu misericordia. Dame Señor tu gracia para que pueda trabajar en mi conversión personal a Ti; que pueda con un corazón renovado caminar con alegría y esperanza por las sendas de tu plan.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día:  “¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación?” Lc 7,31-35

¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: ‘¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!’. Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: ‘¡Ha perdido la cabeza!’. Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!’. Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos”.

Lectura espiritual breve

Lee este breve texto del que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:

Al igual que en muchos pasajes del Antiguo Testamento, Jesús personifica a la sabiduría. Esta es una representación de Dios mismo y sus designios creadores y redentores. Los hijos de la sabiduría son aquellos que, a diferencia de los hombres de esta generación a los que se refiere Jesús, están abiertos a los signos de Dios, la comprenden, saben discernir en su corazón sus caminos y finalmente se dejan formar por ella. En el libro de los Proverbios, en ese sentido, la Sabiduría habla a sus hijos y les dice: “Ahora pues, hijos, escúchenme: dichosos los que guardan mis caminos” (Prov 8,32). Distinta es la actitud de los “hombres de esta generación” que Jesús señala. Son incrédulos y no entienden los signos de los tiempos y las señales de Dios: tocamos la flauta y no bailaron; entonamos cantos fúnebres y no bailaron.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Soy un hijo de la Sabiduría?

2.- ¿Qué actitudes tengo que cultivar para tener un corazón sabio y abierto a los designios de Dios?

3.- ¿Soy incrédulo? ¿Rezo para que Dios aumente mi fe?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor porque no dejas de invitarme a la conversión, porque no dejas de ofrecerme todos los medios que necesito para que mi conversión sea posible, sea real. Que tu presencia en mi vida sea cada vez más constante; que pueda rechazar todas las cosas que me alejan de Ti y que no me permiten amar; y que pueda también, con el corazón renovado en tu amor, dar muchos frutos de apostolado.

Amén

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

 Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria

Consagración a María

Termina esta oración rezándole a María:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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