Fariseos

Evangelio del día: «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas!»

Oración del miércoles

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, puesto en tu presencia te pido que me ayudes a tener silencio interior para escuchar tu palabra y que, atesorándola en mi corazón, busque vivirla cada día con mayor ardor y entrega generosa.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día

Te quiero pedir perdón, Buen Jesús, por mis faltas y pecados. Reconozco lo lejano que a veces está mi corazón del Plan que el Padre tiene para mí. Pero al mirar tu Corazón lleno de amor por nosotros, sé que tu misericordia siempre está presente. Ayúdame a dejarme conducir por Santa María, Madre de la Reconciliación, a tu encuentro misericordioso.

Lectura Bíblica: «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas!» Mt 23,27-32

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos diciendo: «Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas»! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!

Lectura espiritual breve

Lee este breve texto del que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:

Para ser testigos felices del Evangelio es necesario ser auténticos, coherentes. Y ésta es otra palabra que quiero deciros: autenticidad. Jesús reprendía mucho a los hipócritas: hipócritas, los que piensan por debajo, los que tienen —para decirlo claramente— dos caras. Hablar de autenticidad a los jóvenes no cuesta, porque los jóvenes —todos— tienen este deseo de ser auténticos, de ser coherentes… ¡Seamos nosotros coherentes! De lo contrario, el Señor nos dirá lo que decía de los fariseos al pueblo de Dios: «Haced lo que digan, pero no lo que hacen». Coherencia y autenticidad. Pero también vosotros, por vuestra parte, tratad de seguir este camino.

Digo siempre lo que afirmaba San Francisco de Asís: Cristo nos ha enviado a anunciar el Evangelio también con la palabra. La frase es así: «Anunciad el Evangelio siempre. Y, si fuera necesario, con las palabras». ¿Qué quiere decir esto? Anunciar el Evangelio con la autenticidad de vida, con la coherencia de vida.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Soy coherente en mi vida cristiana?

2.- ¿Qué puedo cambiar en mi vida para ser más auténtico?

3.- ¿Tengo “dos caras” en algún aspecto de mi vida? ¿Qué puedo hacer al respecto?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por mostrarme la importancia de vivir la coherencia. No basta con “querer”, y yo mismo no me conformo con ello. Dame la gracia que necesito para decirte “sí” en mis actos cotidianos, desde las cosas más pequeñas hasta las más grandes. Que quienes me vean puedan verse alentados a vivir una vida cristiana coherente y radical. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Hay tanto que hacer y cada quien tiene su propia tarea en la gesta de nuestro tiempo. Madre Santísima, intercede para que yo reciba la fuerza y el aliciente para cooperar con la gran tarea de cambiar este mundo nuestro poniendo mi grano de arena, que bien podría hacer la diferencia. Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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