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Agape” :¿De dónde viene la palabra caridad?”

Por Kenneth Pierce

Siempre es interesante conocer el origen de algunas palabras que utilizamos en el lenguaje cotidiano, pues nos puede iluminar acerca del sentido que ellas tienen. La palabra caridad la derivan varios autores del vocablo griego jaris, que suele significar “gracia” o “benevolencia”. Otros autores la derivan de la palabra latina carus, que hace referencia a un objeto de mucho precio, que es caro.

Aunque en el habla común se utiliza la palabra caridad con frecuencia en un sentido general, no debemos olvidar que el amor de caridad se da cuando amamos por Dios y para Dios. Eso es, precisamente, lo que le da un valor tan alto. Hay, de hecho, muchas virtudes que suponen una benevolencia o un bien, pero solo una por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por El mismo, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios.

La etimología latina resulta interesante porque en nuestro vocabulario cotidiano consideramos “caras” las cosas raras y valiosas, que deben ser adquiridas a gran precio. El superlativo “carísimo” lo usamos cuando algo es muy costoso, pero también al referirnos a una persona a quienes reservamos un amor intenso y profundo.

La caridad es, por tanto, un enorme don de Dios. Aunque no podemos obtenerla por méritos propios (lo cual nos debe hacerla valorar aún más), acogerla sí significa una gran respuesta por nuestra parte. La caridad hace todo valioso, y sin ella terminamos volviéndonos, como decía San Pablo, “un címbalo que resuena”. Es decir, algo vacío y, en última instancia, sin mucho valor.

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