Oración del martes: “Les enseñaba como quien tiene autoridad”

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, te reconozco como mi Maestro. Tú enseñas con autoridad porque eres todo amor y verdad. Ayúdame a saber escucharte en este momento de oración y a poner mi confianza en Ti.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

En tu presencia, Amigo Bueno, reconozco que muchas veces te doy la espalda. Me arrepiento y te pido que me fortalezcas para la lucha. Saber que Tú estás junto a mí me renueva en la esperanza y el ardor por ser fiel.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “Les enseñaba como quien tiene autoridad” (San Marcos 1,21b-28).

Entraron en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas. Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar: “¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”. Pero Jesús lo increpó, diciendo: “Cállate y sal de este hombre”. El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre. Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: “¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!”. Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.

Lectura espiritual breve

Este texto del Papa San Juan Pablo II te ayuda a profundizar en qué significa la autoridad con la que Jesús, el Maestro, nos enseña:

«En lo que se refiere a los oyentes de Jesús, sabemos, por el testimonio de los Evangelistas, que éstos estaban impresionados por otro aspecto de su predicación: “Quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Míc 1, 22). Esta competencia y autoridad estaban constituidas, sobre todo, por la fuerza de la verdad contenida en la predicación de Cristo. Los oyentes, los discípulos, lo llamaban “Maestro”, no tanto en el sentido de que conociese la Ley y los Profetas y los comentase con agudeza, como hacían los escribas. El motivo era mucho más profundo: Él “hablaba con autoridad”, y ésta era la autoridad de la verdad, cuya fuente es el mismo Dios. El propio Jesús decía: “Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado” (Jn 7, 16).

En este sentido —que incluye la referencia a Dios—, Jesús era Maestro. “Vosotros me llamáis ‘el Maestro’ y ‘el Señor’, y decís bien, porque lo soy” (Jn 13, 13). Era Maestro de la verdad que es Dios. De esta verdad dio Él testimonio hasta el final, con la autoridad que provenía de lo alto: podemos decir, con la autoridad de uno que es “rey” en la esfera de la verdad».

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, Señor Jesús, porque una vez más me enseñas la verdad. Quiero seguir aprendiendo a ser tu discípulo, a escuchar tus enseñanzas, a dejarme asombrar y maravillar por Ti. Te pido que me ayudes a esforzarme especialmente por hacer silencio en mi interior para poder escucharte y poner por obra tu Palabra.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Termina rezándole a María:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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