Oración del martes: “Lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo”

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, al comenzar mi oración, me pongo en tu presencia para que a ejemplo de San José, modelo de obediencia y humildad, pueda abrirme a la luz de tu Espíritu y seguir tu divino Plan. Que como fruto del encuentro contigo en esta oración, pueda seguirte y amarte cada vez más.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día:

Padre amoroso, Tú conoces mi interior; sabes que soy frágil y pecador, pero también conoces el amor que te tengo. Sé que por culpa de mis faltas no he podido cumplir tu plan de amor como mi corazón desearía; por eso te pido perdón, confiando en tu infinita misericordia. Ayúdame a reconocer con humildad y paciencia mis fragilidades, y a renovarme en mi compromiso por ser cada día más santo.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “Lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo” (San Mateo 1,18-25).

Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”. Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.

Lectura espiritual breve

San Efrén de Siria nos ilumina con un himno para Navidad:

José abrazaba
al Hijo del Padre celestial
hecho un recién nacido
Y lo servía como a su Dios.
Se complacía
como en la bondad misma;
lo veneraba
como al justo por excelencia.

Grande fue su perplejidad
¿Cómo es posible,
Oh Hijo del Altísimo
de ver en ti a un hijo?
Contra tu madre me irritaba
y pensaba repudiarla.
Y no sabía
que en su seno posaba un gran tesoro
Que enriqueció
de improvisto mi pobreza.

El rey David
surgió de mi raza
y fue coronado.
¡Qué gran despojo me alcanza!
En lugar de ser rey soy artesano;
Pero me ha tocado una corona
Ya que sobre mi corazón reposa
el Soberano de todos los reinos.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Señor mío, te doy gracias por este momento de oración en el que he podido entender un poco más el amor infinito que tienes por nosotros tus hijos. Que como San José pueda vivir con fidelidad lo que me pides en este momento de oración.

Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Termina rezándole a María:

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti
y en prueba de mi afecto,
con amor filial
te consagro en este día:
todo lo que soy,
todo lo que tengo.
Guarda y protege,
y también defiende
a este hijo tuyo,
que así sea.
Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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