Oración del lunes: «Iremos a él y habitaremos en él»

Oración del lunes

«Iremos a él y habitaremos en él»

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración Inicial

Señor Jesús, acompáñame en este momento de oración y permite que te conozca un poco más el día de hoy. Yo quiero ser tu amigo y sé que Tú también lo quieres. Por ello te pido que dispongas mi corazón para acoger tu Palabra y cumplirla con fidelidad en mi vida cotidiana.

Acto penitencial

– (Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Buen Jesús, te pido que envíes tu Santo Espíritu para que me ilumine sobre mis acciones del día de hoy, que al empezar esta nueva semana pueda ver aquellos momentos en los que te he amado y en aquellos que te he negado, ayúdame a ver mi relación contigo y por todas aquellas veces en que haya caído o pecado te pido perdón de todo corazón.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: «iremos a él y habitaremos en él» (Jn 14,21-26)

El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él». Judas -no el Iscariote- le dijo: «Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?». Jesús le respondió: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.

Lectura Espiritual breve

– (Lee este texto de San Gregorio Magno, Papa y Doctor de la Iglesia, que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio.)

«“Mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada”. Pensad en ello, hermanos muy amados, ¡Qué fiesta recibir a Dios en la morada de nuestro corazón! Si un amigo rico y poderoso quisiera entrar en tu casa, obviamente, limpiarías toda la casa, para que nada le molestara al entrar. Lo mismo quien prepara para Dios la morada de su alma, limpia la suciedad de sus malas acciones. Fíjate bien lo que dice la Verdad: «vendremos y haremos en su casa nuestra morada”. Porque Dios puede pasar por el corazón de algunos sin hacer su casa. Cuando tienen remordimientos, ven bien la mirada de Dios; pero cuando viene la tentación, olvidan el propósito de su anterior arrepentimiento y caen en sus pecados, como si nunca los hubieran llorado. Por el contrario, en el corazón de quien verdaderamente ama a Dios, que observa sus mandamientos, el Señor viene y hace su casa, porque el amor de Dios le llena tanto que no se aparta de este amor en el momento de la tentación. Por lo tanto aquel cuya alma no acepta ser dominada por un mal placer, ama verdaderamente a Dios… de aquí esta precisión: “Aquellos que no me aman, no guardan mis palabras». Examinaros cuidadosamente, queridos hermanos; Preguntaros si realmente amáis a Dios. Pero no os fiéis de la respuesta de vuestro corazón sin compararlo con vuestras acciones.»

Breve meditación personal

– (Haz silencio en tu interior y pregúntate:)
1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como
Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Señor Jesús, te pido que hagas de mi corazón una morada digna para que Tú vivas en él. Ayúdame a escuchar tu Palabra, acogerla y ponerla en práctica. Permíteme vivir el mismo amor que Tú vives. Ayúdame a ver a mi prójimo como un hijo tuyo y también como un hermano mío, para poder amarlo cada día más.
Amén.

(Si quieres, puedes hacer pedirle al Señor por tus intenciones.)

– Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria...

Consagración a María

– (Termina esta oración consagrándote a María.)

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti
y en prueba de mi afecto,
con amor filial te consagro en este día
todo lo que soy,
todo lo que tengo.Guarda y protege,
y también defiende a este hijo tuyo,
que así sea.
Amén.

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

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