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Oración del miércoles: “Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, al iniciar esta cuaresma me pongo en tu presencia pidiéndote que me ayudes a disponer mi corazón para vivir esta oración y los días que vienen hasta la pascua con un auténtico espíritu de conversión.

Acto penitencial

– (Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te pido perdón Señor por mis pecados cometidos. Ayúdame a confiar en tu amor misericordioso que siempre perdona a quien en verdad se arrepiente. Y así pueda renovarme en la lucha por alcanzar la santidad.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” San Mateo 6,1-6.16-18.

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Lectura espiritual breve

Lee lo que nos comparte el Padre Juan José Paniagua:

Hoy iniciamos la Cuaresma. Es un tiempo privilegiado para acercarnos a Dios. El Papa Benedicto dijo que la Cuaresma es como un retiro espiritual grande que la Iglesia ofrece para todos sus hijos, para que nos acerquemos a Dios. Estamos llamados a convertirnos y ese es el llamado fundamental de estas semanas.

¿Cómo vamos a vivir esto? ¿Qué camino tomar para avanzar en nuestra conversión? En el Evangelio de hoy Jesús nos habla de 3 medios importantes, que de manera especial la Iglesia acentúa en este tiempo: para crecer en nuestra relación con Dios nos propone la oración; para vencernos a nosotros el ayuno y para crecer en nuestra relación con los demás la limosna.

  1. En nuestra relación con Dios: que sea un tiempo fuerte de oración, donde intensifiquemos el tiempo que le dedicamos al Señor, que no sea sólo como de costumbre, sino darle un mayor espacio, en cantidad y calidad. Porque no hay verdadera amistad con Dios si no hay un diálogo sincero y profundo con Él. Pero que sea una oración humilde, como nos señala el Evangelio. Ahí nos hacemos capaces de escuchar a Dios.
  2. Con respecto a nosotros mismos: vivir el ayuno, porque es un tiempo de renuncia. Dejar de lado algunas cosas que no son malas, pero quizá tampoco son tan necesarias. Es un tiempo para mirar qué es lo esencial. El ayuno nos ayuda a no estar apegados a nada secundario. La Iglesia nos invita a ayunar de los alimentos. Pero al mismo tiempo nos podemos preguntar: ¿De qué otras cosas superfluas nos estamos llenando, que quizá no son malas, pero podríamos renunciar a ellas para estar más centrados en lo esencial?
  3. Con respecto a los demás: la limosna. Ayunar de lo secundario, privarnos de lo superfluo, para que con eso podamos ayudar al que menos tiene. Ningún acto de virtud puede ser grande si de él no se sigue también un bien para otros. Si no hacemos bien a otro, no hacemos nada grande. Nosotros ayunamos para que otros ya no ayunen, porque el verdadero sentido del ayuno es vivir el amor. Por lo tanto que esto nos lleve a la limosna, a compartir nuestros bienes y nuestra vida con los demás y el Padre, que ve en lo secreto, te pagará.

Breve meditación personal

– (Haz silencio en tu interior y pregúntate:)

1.- ¿Qué vas hacer en este tiempo de Cuaresma para intensificar tu conversión?

2.- ¿A qué cosa secundaria puedes renunciar de modo que te ayude a acercarte más a Dios?

 

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor Jesús por esta oración. Ayúdame a vivir ese “sí” rotundo que es la conversión durante esta cuaresma buscando adherirme a Ti de todo corazón y a todos tus preceptos.

Amén

– (Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

 – Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

–  Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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