Oración del sábado

“Señor, ¿a quien iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”

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+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, ayúdame a reconocer en esta oración que sólo Tú eres la respuesta a todas mis inquietudes, a los deseos más profundos de mi corazón. Que en tu Palabra encuentra el agua fresca que sacie la sed de mi interior.

Acto penitencial

- (Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Buen Jesús, te pido perdón por los momentos en los que tu camino me ha parecido duro, he desconfiado de Ti y me he alejado. Permíteme permanecer siempre a tu lado, reconociendo que eres el único camino de vida plena.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día: “Señor, ¿a quien iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 60-69)

Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?» Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza? ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?… «El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. «Pero hay entre vosotros algunos que no creen.» Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.» Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?» Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.»

Lectura espiritual breve 

Meditemos el comentario de Luis Fernando Figari: 

Ser joven que peregrina es una realidad que no puede haber nacido sino de la convicción profunda de que Cristo es real; de que sólo Él tiene palabras de vida eterna, que Él es el único que ofrece esperanza para el futuro de la humanidad; que Él es el Señor de la Vida, el Señor de la Historia, el Señor de mi propia vida y el Señor de mi historia personal. Es estar convencido que Cristo es mi Salvador. Ser joven que peregrina es recorrer el camino de la fidelidad, es adherirse intensamente al Señor Jesús, acogiendo su amor, expresando su amor». «Las preguntas fundamentales del ser humano: ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Qué debo hacer? Sólo se pueden responder realmente desde el Señor Jesús, quien muestra al ser humano su propia identidad, su situación concreta, su destino, el camino y la respuesta que debe dar para realizarse como persona y alcanzar la plenitud en el encuentro de amor y comunión para toda la eternidad. Eso lo creíamos entonces, y cada vez lo creemos con mayor intensidad, hasta diría sin tapujos, con evidencia. Pienso que quien vive la vida cristiana puede sentirse tan seguro como Pedro cuando en un momento difícil es interrogado por Jesús y responde: “¿A dónde iremos, Señor, si sólo Tú tienes palabras de vida eterna?”». »Sólo Tú eres el Señor, añado. Sólo Tú eres el amor, la paz, la reconciliación, la justicia, el Camino, la Verdad, la Vida. Sólo Tú, Señor, me enseñas a ser persona, a realizarme, a avanzar por el sendero de lo santo hacia el encuentro pleno por toda la eternidad».

Breve meditación personal

- (Haz silencio en tu interior y pregúntate:)

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Te agradezco Señor pues me muestras que sólo Tú tienes Palabras de vida eterna. Ayúdame a que como Pedro pueda siempre profesar con firmeza mi fe en Ti y permanecer a tu lado.

Amén

- (Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

 – Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

-  Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María,
Madre del Señor Jesús y nuestra,
obténnos la presencia vivificante
del Espíritu,
y la gracia de andar siempre
por los caminos de Dios.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.